Vicente Ferrer y su proyecto "De mujer a mujer"
Cuando una gran persona nos deja, no puedo evitar sentir una pequeña sensación de abandono. Se me ocurre pensar que las grandes personas tendrían que tener bula en esto de la muerte. Un plus, un pequeño extra, rozando lo sobrehumano, que nos permita disfrutar de su energía, que sirva para purgar un poco mis horas de sofá, mirando la vida con comodidad.

Hace un par de años conocí el proyecto "De mujer a mujer". Tan sencillo como ayudar a alguien a levantarse, para que camine solo. En este caso son mujeres. Su propia comunidad las prueba: les deja algo de dinero para cosas sencillas y básicas. Si son capaces de devolverlo, es decir, si prueban su capacidad de ahorrar, podrán tener un crédito suficientemente grande como para montar un negocio. Es un proyecto perfecto para mi conciencia. El dinero no se regala, se exprime. Y me decidí a ayudar.

Me enviaron una foto de las mujeres de Maruru II. Y cada año me llega una preciosa carta escrita en indio y traducida al lado al castellano. Me explican que se reunen, hablan de sus problemas, aprenden cálculo y con los préstamos compran búfalos para vender la leche o crías de oveja para venderlas adultas. Me cuentan que han tomado la iniciativa de pedir un centro infantil educativo al gobierno y un depósito de agua potable al alcalde y que lo han conseguido. Siempre me dan las gracias por mi apoyo.

Cuando tengo días duros, llego a casa y miro la foto de las mujeres de Maruru II. Ellas no tienen ni idea de que me ayudan a levantarme, para poder caminar sola. Porque dar y recibir siempre van de la mano.
Gracias Vicente.
Todas las fotografías son de la sección de fondos de pantallas de la Fundación Vicente Ferrer


Este es Frodo.
Desde que vive con nosotros, es el centro de nuestras decisiones. Es cabezota, dormilón, mimoso y muy listo. ¿No dicen que los perros se parecen a sus amos?
sepharad dijo
Vaig sentir molt la mort del Vicenç Ferrer, però desconeixia la teva tasca de col·laboració.
Una abraçada.
22 Junio 2009 | 03:51 PM