Día de colada
De todos es sabido que tener un perro en casa es tener un miembro más en la familia. Y como tal, tiene derecho a tener sus propias posesiones, su reino particular el cual NO SE TOCA, NO SE CAMBIA DE SITIO Y NO SE LAVA!
Pero aquí siempre aparecen los pseudoreyes de la casa, queriendo destronarlo a uno y saltándose las reglas con la ventaja de sacarle 10 cabezas y media. Y ahí está otra vez la mano de la Jefa debajo de la cama quitándome el cuenco.
Uno, siempre responsable de sus cositas, las sigue y las persigue en caso de movimiento. Lo que en cristiano quiere decir que si me tocas el cuenco, tengo que estar delante para supervisarlo.
Y qué decir de cuando vamos de viaje! El cuenco es indispensable para identificar en la nueva guarida donde voy a dormir, so pena de que lo decida yo de antemano, eligiendo algun almohadón del sofá, por ejemplo.
Lo malo es que la jefa tiene manía con la limpieza, y de vez en cuando el cuenco desaparece un par de días y lo pone a girar en un cacharro que le quita todo mi olor (faena luego, pordioss). Y entonces, HORRORRRR! dónde pongo mis posaderas? dónde adopto posturas de transcendencia infinita? dónde, jefa, dónde?
Y cuando ya soy víctima del pánico, me siento delante del tendedero de la ropa y le canto una cancioncilla a mi cuenco cabeza abajo. Dice así: wi, wi, wiii, wi, wi, wiii, wiii, wiiii. Que como todos bien sabeis, traducido es algo así cómo: cuenquito, cuenquito, baja, que tengo sueñito
Pero el Jefe, siempre atento, decide tomar cartas en el asunto y plis, plas, asunto solucionado, al menos por un par de días.


Este es Frodo.
Desde que vive con nosotros, es el centro de nuestras decisiones. Es cabezota, dormilón, mimoso y muy listo. ¿No dicen que los perros se parecen a sus amos?
cuartosinascensor dijo
Guapo, eso lo hacen por tu bien.
Se ve que te quieren y te cuidan.
La colada es un rollo pero hay que tener paciencia.
Besos
3 Febrero 2009 | 11:01 AM