Un año con Frodo
Me vais a dejar que me ponga un poco moña hoy...
Hace un año me enviaron un mail con 4 fotos:
Mira que perrote se encontraron el otro dia, dicen que es muy bueno, quiere que me lo quede.




Esa noche tenía perro.
Pero voy a ir un poco más atrás... tenía unos 5 años cuando pedí a los reyes por primera vez un perro. Creo que me pasé otros 5 años pidiendo religiosamente un chucho, un gato, un caballo y un lavavajillas para mi madre. Pero el perro no llegó nunca. Ahora veo desde la distancia que vivir en Barcelona no era compatible con cuidar un chucho. No teníamos tiempo ni espacio ni predisposición. Al final conseguí una tortuga... pero otro día os hablaré de Tere.
Con el paso de los años aparecen sueños nuevos y los viejos se arrinconan. Me gustan los perros, pero tampoco me apasionan. Vamos, que no me acerco a cada chucho que veo por la calle.
Alguna vez habíamos comentado la posibilidad de tener un perro. A él le gustan más que a mí. Pero siempre decíamos que no teníamos tiempo para pasearlo, que el invierno es frío y que a ver quién es el guapo que sale con el chucho a las 7 de la mañana antes de ir a trabajar.
Un día me propusieron ir al a protectora de Lydia Argilés. Una compañera de trabajo estaba de voluntaria y tenía una perrita de allí deliciosa. Fuimos una tarde. Salí desolada. Me los hubiese llevado a todos pero no nos decidimos por ninguno. Todos parecían demasiado grandes o demasiado peludos o demasiado... En el fondo esa es la palabra, había demasiados. Demasiados perros abandonados y necesitados de una caricia.
Y al cabo de un par de meses llegó el mail. Se me pasaron 1000 cosas por la cabeza: con quién lo dejaremos en vacaciones, qué dirán los vecinos si ladra por las mañanas mientras trabajamos, olerá mi casa a perro y mi sofá tendrá pelos por doquier, destrozará mis zapatillas, me ensuciará los pantalones antes de salir de casa, me quitará mi preciado tiempo libre...
Y con todo eso en la cabeza lo fuimos a buscar. Cuando llegó a casa dio una vuelta de inspección y durmió en una terraza cubierta que tenemos, encima de un edredón. Ladró apenas 20 minutos y al final se calló.
Tardó 2 días en responder a su nombre y 1 en saludarnos con alegría al llegar del trabajo. Mi suegra y mi cuñada lo adoran y lo cuidan si nos vamos de vacaciones. Los vecinos han dicho que no ladra cuando nos vamos, sólo cuando llegamos para saludar. Mi sofá tiene algún que otro pelo, y mis zapatillas algún que otro mordisco.


A veces salta sobre mis pantalones limpios y me deja dos preciosas patitas blancas marcadas, que intento no borrar hasta llegar al trabajo.
Cuando mi casa huele a perro, le toca ducha.

Y mi tiempo libre parece haberse multiplicado. Paseo mucho más y más a menudo. Siempre acompañada.
Ya no duerme en la terraza, sino en nuestra habitación. Le gusta dormir en los pies de la cama y mangarnos las mantas. Él se va envolviendo como un canalón durante toda la noche y luego no hay quien lo saque.
Creo que una niña sabia pedía un perro a los reyes magos hace casi 25 años. No lo trajeron los reyes, y tardó un poco en llegar, pero hoy hace un año que Frodo está con nosotros.
Este es Frodo.
Desde que vive con nosotros, es el centro de nuestras decisiones. Es cabezota, dormilón, mimoso y muy listo. ¿No dicen que los perros se parecen a sus amos?
Elena dijo
Deu ni do com passa el temps... i pensa k era ahir la primera vegada k vam veure al Frodete!!I ara ja és un més de la família...i eske am akestes miradetes k fa, i ara k ja se sap asentar kuan li diem :)
Bueno sol dir-vos k akasa nostra i si vol venir algun dia més de vakancetes a Tarragona l'aceptarem!
Felicitats Frodo!!!!
28 Noviembre 2006 | 09:45 PM